Dan autorización ambiental a Dos Bocas

AUTOR: Reforma

La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) expidió la autorización de impacto ambiental para la construcción de la refinería de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco.

Se trata de una autorización condicionada al cumplimiento de medidas de mitigación para salvaguardar los servicios ambientales y la seguridad tanto de las personas como de las comunidades aledañas al sitio donde se proyecta la obra de la nueva refinería.

Considerando que la refinería se construirá en sitios aledaños a donde existen humedales, la ASEA le prohibió a Petróleos Mexicanos (Pemex) interrumpir o desviar cualquier cauce o flujo de escurrimientos temporales o permanentes, drenes, arroyos, canales u otro tipo de cuerpos de agua.

Le ordenó mantener a salvo la integridad del flujo hidrológico de la zona remanente del manglar que se localiza en las orillas del río Seco, por lo que Pemex no podrá realizar ningún relleno, dejar bordos, ni edificar infraestructura que pueda alterar o perturbar el libre flujo de agua o que provoque la desecación de algún humedal.

Asimismo, le exigió acciones específicas para la protección de los remanentes de manglar que quedan en el cauce del río Seco, por lo que deberá monitorear las tasas de cambio del manglar a través del Sistema de Monitoreo de los Manglares de México, identificando el estado y las tendencias de modificación de la cobertura.

En caso de pérdidas o deterioro de la cobertura vegetal, la ASEA deberá de identificar las acciones que están ocasionando dichas afectaciones y aplicar las medidas de mitigación y/o compensaciones necesarias para su recuperación.

Se impone a Pemex la obligación de presentar un programa de monitoreo de calidad del agua para que en caso de detectar desviaciones negativas, se apliquen medidas correctivas de manera inmediata.

Pemex también deberá implementar acciones de reforestación en la Laguna de Mecoacán, un programa de rescate y reubicación de flora, un programa de ahuyentamiento de fauna, y otro de monitoreo a variables de vulnerabilidad al cambio climático con el objetivo de identificar zonas, instalaciones o equipos vulnerables a eventos hidrometeorológicos extremos.

Sobresale que, a casi cuarenta años de la entrada en operación de los últimos dos complejos del sistema de refinación del País, en Cadereyta, Nuevo León, y Salina Cruz, Oaxaca, es la primera vez que se evalúa el impacto y riesgo ambiental de una refinería bajo el marco regulatorio de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente de 1988, y desde la creación de la ASEA en 2015.

FUENTE: https://refor.ma/TQ-cahtVG

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