¡Es el crecimiento, estúpido!

AUTOR: REFORMA

Al revisar los pronósticos del crecimiento para el sexenio en los criterios de política económica del presupuesto 2020 no pude dejar de pensar en la frase que acuñó el estratega James Carville para la campaña electoral de Bill Clinton en 1992: ¡es la economía, estúpido!

Bueno, con un pequeño ajuste: es el crecimiento…

Y es que la 4T parece que ya tiró la toalla. Los técnicos en el Gabinete (al rato los corrigen, no se preocupe) ya reconocieron que las ideas de AMLO sólo dan para crecer así en el sexenio: 0.9%, 2%, 2.3%, 2.5%, 2.6% y 2.7% para cada año, empezando por 2019.

Y eso que el pronóstico de 2019 es muy optimista. De cumplirse los augurios, con la 4T la economía mexicana crecería menos que con Peña: 13.7% vs. 15.4%.

Quizá por eso ahora inventaron la chupaleta de que lo importante es el desarrollo. Algo más falso que una promesa de campaña.

El crecimiento económico es el prerrequisito fundamental para el desarrollo. Tome por ejemplo a China, que de 1980 para acá:

· ¡Multiplicó por 64 el tamaño de su economía!

· Creció su PIB a una tasa compuesta anual de 9.6% en dólares constantes. ¿Y México? Apenas al 2.4 por ciento. Patético.

· Aumentó su producto per cápita 45 veces. Sí, 45 veces.

O qué tal Corea del Sur. Su PIB per cápita a inicios de la década de los 60 era una tercera parte del nuestro. ¡Hoy es 3.2 veces el de México!

No nos confundamos: sin crecimiento no hay desarrollo.

Claro que el Gobierno puede redistribuir la riqueza, pero sin crecimiento el promedio no cambia. Nuestro PIB per cápita seguiría igual. Seguiríamos siendo un país de media tabla, mientras el mundo nos rebasa.

Para lograr un mejor crecimiento bien haría Andrés Manuel en reconocer que el motor de la economía es el sector privado.

Dos terceras partes del PIB se explican por el consumo de las personas. Otro 20% por la inversión privada. El gasto gubernamental es importante, pero palidece respecto al peso de la actividad privada.

Tres factores son clave para que el Gobierno fomente crecimiento:

1. Impulso a la creación de empresas. Éstas son las que generan los empleos bien remunerados. Perdón, aunque un sueldo de $3,600 pesos al mes ayuda a alguien que no tiene nada, no le crea un mejor futuro. Al respecto, me preocupa una miscelánea fiscal que restringe cada vez más liquidez a las empresas. Ah, y aunque nadie defiende la evasión, ojalá que la lucha contra ésta no se convierta en un terrorismo fiscal que inhiba aún más a la ya de por sí muy pobre creación de empleos.

2. Mejora educativa. Todos los países que dieron el salto cuántico del subdesarrollo al desarrollo tuvieron un proceso de mejora educativa. Y en el centro están los maestros. Y la mejora a los maestros implicó capacitarlos. Y para capacitarlos se les evalúa. Esta matemática del desarrollo educativo no admite otros datos. Y en esto AMLO nos lleva al despeñadero. Sus ideas educativas nos condenan al subdesarrollo. Vea “Infierno educativo”.

3. Gasto público racional. Imagine: quitando el gasto en pensiones y servicio de la deuda, el Gobierno sólo dispone del 70% del presupuesto. Ah, y mucho de este 70% ya está “etiquetado”. El margen de maniobra es precario. Por eso proyectos como Santa Lucía, el Tren Maya y Dos Bocas no tienen sentido. Si hay poco dinero, hay que usarlo bien.

El presupuesto por lo menos mantiene la disciplina fiscal. Pero esto no es suficiente. Es optimista y hay nubarrones en el panorama.

Quizá el principal sea Pemex, que seguirá estando en el ojo del huracán. Aunque se le apoyará con 4,300 millones de dólares, analistas advierten que podría requerir más bien unos 20,000 millones.

Otra preocupación será Estados Unidos, tanto en su desaceleración como en algo de lo que ya nadie habla: el T-MEC. No se ha aprobado y en el ambiente electoral tan álgido que viene (será una campaña aún más violenta) quizá no sea fácil que se apruebe. Ojalá que Trump no vuelva con sus amenazas de cancelarlo. Sería terrible.

A fin de cuentas, la principal palanca para buscar el desarrollo es crecer a tasas altas por un periodo largo de tiempo.

Ojalá se avocaran a esto.

EN POCAS PALABRAS…

“El crecimiento inicia al aceptar nuestras debilidades”.

Jean Vanier, filósofo canadiense.

benchmark@reforma.com

Twitter: @jorgemelendez

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FUENTE: https://refor.ma/cbQQM

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